¿Qué ratios financieros ver en un balance o en una cuenta de pérdidas y ganancias en una startups para plantearse un concurso de acreedores?

Eugenio Luque Martínez 27/01/2026

Cuando una startup se queda sin caja, no consigue cerrar ronda y empieza a acumular impagos, el problema ya no es solo “de negocio”: puede convertirse en un problema legal para la sociedad y para los administradores. Entender a tiempo las señales financieras y los pasos para un cierre ordenado es clave para proteger el proyecto, la reputación y el patrimonio personal.

Señales financieras de alerta: qué mirar en tu balance

Antes de pensar en concurso de acreedores, conviene revisar algunas ratios básicas de liquidez y solvencia que puedes calcular con tu propio balance y cuenta de pérdidas y ganancias:

  • Ratio de liquidez general: Activo corriente / Pasivo corriente. Si de forma sostenida estás por debajo de 1, tienes menos recursos a corto plazo que deudas exigibles a corto.
  • Test ácido: (Activo corriente – existencias) / Pasivo corriente. Es una versión más estricta de la liquidez; si también está por debajo de 1 durante varios meses, tu capacidad real de pago está muy tensionada.
  • Ratio de tesorería: (Caja + bancos) / Pasivo corriente. Mide la capacidad de pagar deudas inmediatas solo con el efectivo; en una startup, cuando baja claramente de 0,5 y no hay ronda a la vista, la alarma debería encenderse.

Estas ratios no son teoría financiera para inversores: son semáforos prácticos que te dicen cuánto margen real tienes para seguir operando sin incumplir pagos.

Pérdidas, burn rate y runway: el idioma real de las startups

En startups es normal dar pérdidas al principio, así que el foco debe ponerse menos en el beneficio neto y más en el flujo de caja y el tiempo de vida que te queda.

  • EBITDA y cash flow operativo: si son muy negativos y no tienes inversores comprometidos para la siguiente ronda, tu runway se acorta muy rápido.
  • Burn rate: cuánto efectivo consumes al mes. Si tu burn mensual es alto y no puedes reducirlo sin matar el negocio, la situación de insolvencia puede llegar antes de lo que parece.
  • Runway: meses de vida que te quedan al ritmo de gasto actual. Cuando el runway baja a unos pocos meses y no hay una fuente razonable de financiación (ronda, préstamo, operación corporativa) en negociación avanzada, hay que empezar a valorar seriamente un cierre ordenado o un concurso de acreedores.

La combinación de burn rate elevado, runway corto y ratios de liquidez por debajo de 1 es una señal clara de que hay que tomar decisiones, no solo recortar gastos.

Concurso de acreedores vs cierre ordenado: qué opción te conviene

Si la startup es inviable y la caja no da para pagar a todo el mundo, hay dos grandes vías legales para cerrar:

  1. Disolución y liquidación “ordenada” cuando puedes pagar tus deudas. Es el camino ideal si aún puedes atender las obligaciones con empleados, Hacienda, Seguridad Social, proveedores e inversores (en su caso). Permite cerrar de forma más rápida, proteger la reputación y dejar las puertas abiertas para futuros proyectos.
  2. Concurso de acreedores para startups (o procedimiento especial de microempresas) cuando ya no puedes cumplir regularmente con tus pagos. El concurso sirve para ordenar las deudas, proteger frente a ejecuciones individuales y liquidar los activos de forma ordenada. En muchas startups, sobre todo sin activos físicos, el concurso se orienta directamente al cierre y liquidación.

Elegir bien el momento es esencial: pedir concurso demasiado tarde puede derivar en problemas de responsabilidad para el órgano de administración; hacerlo a tiempo suele marcar la diferencia entre un concurso “fortuito” (sin reproche) y un concurso “culpable”.

Cómo evitar la responsabilidad personal de los administradores

Uno de los grandes miedos de cualquier founder es acabar respondiendo con su patrimonio personal por las deudas de la startup. Para reducir ese riesgo, hay varias reglas de oro:

  • Vigila las causas de insolvencia: si ves que no puedes pagar regularmente salarios, impuestos, Seguridad Social o proveedores clave, no mires hacia otro lado.
  • No retrases decisiones: la ley exige solicitar el concurso dentro de un plazo concreto desde que conoces (o deberías conocer) la situación de insolvencia. Dejar pasar el tiempo, seguir firmando contratos o aumentando deuda puede usarse en tu contra.
  • Lleva una gestión ordenada: contabilidad al día, transparencia con socios e inversores, acuerdos por escrito y documentación de las decisiones del órgano de administración.
  • Evita operaciones de “desesperación”: vaciar la sociedad, favorecer a unos acreedores frente a otros sin justificación o “sacar” activos clave a otra empresa puede generar calificación culpable del concurso y derivación de responsabilidad.

Un concurso bien planteado y en plazo no es un fracaso personal: es una herramienta legal para cerrar o reestructurar la empresa minimizando daños y protegiendo a los administradores.

Checklist rápido para founders: ¿tengo que pensar en concurso?

Si respondes que sí a varias de estas preguntas, es momento de hablar con un abogado concursal:

  • ¿Tu ratio de liquidez y test ácido están por debajo de 1 de forma continuada?
  • ¿Tienes burn rate alto, menos de 3–6 meses de runway y sin ronda cerrada o financiación asegurada?
  • ¿Has empezado a acumular impagos con Hacienda, Seguridad Social, empleados o proveedores?
  • ¿Te resulta imposible atender con normalidad las obligaciones que se van venciendo mes a mes?
  • ¿Estás tirando de préstamos personales, tarjetas o avales para tapar agujeros de la sociedad?

Cuanto antes actúes, más opciones tendrás de negociar con acreedores, cerrar de forma ordenada y evitar problemas de responsabilidad como administrador.

Ponte en contacto